El 5 de marzo de 2026 estaremos en Sevilla participando con una conferencia en el Symposium de Sanidad Vegetal 2026, organizado por el COITAND. Será una cita para hablar, con rigor y sin atajos, de un tema que está marcando el presente (y el futuro inmediato) de la agricultura profesional: cómo desarrollar soluciones biológicas fiables para protección y nutrición vegetal a partir de microorganismos, desde la investigación hasta su puesta a punto para uso agronómico real.
Si trabajas en sanidad vegetal, asesoramiento técnico, producción hortofrutícola o distribución, te interesará especialmente: no vamos a hablar de “tendencias”, sino de proceso (qué se hace, en qué orden, con qué criterios) y de lecciones aprendidas cuando se pretende convertir un microorganismo en una herramienta consistente para el campo.
De qué va la conferencia (y por qué merece la pena)
Nuestra intervención se apoya en una historia de colaboración científica y desarrollo tecnológico que, en nuestro caso, se inició hace aproximadamente una década entre Agrolac (Vicorquimia) y el Centro de Innovación y Desarrollo en Sanidad Vegetal (CIDSAV) de la Universidad de Girona.
El CIDSAV es una plataforma de investigación enfocada, entre otras áreas, al desarrollo de bioplaguicidas basados en microorganismos, con laboratorios acreditados ISO 9001:2015 y autorización de bioseguridad para trabajar con patógenos vegetales (hasta nivel II+), tanto en laboratorio como en invernadero.
¿El punto clave? En vez de limitarnos a evaluar tecnologías “importadas”, se tomó una decisión estratégica: desarrollar tecnología propia a partir de hongos y bacterias beneficiosas aisladas de cultivos y suelos de clima mediterráneo en la Península Ibérica.
Y aquí es donde la conferencia se vuelve práctica para cualquiera que esté intentando separar “lo prometedor” de “lo aplicable”: el camino no es lineal. Hay avances, bloqueos, cambios de rumbo y, sobre todo, mucha metodología.
Del muestreo al prototipo: el “mapa” de un desarrollo biológico serio
Uno de los ejes de la ponencia es explicar las etapas típicas que permiten pasar de una idea (un aislado con potencial) a una solución viable:
Muestreo y aislamiento, creando una colección de aislados.
Caracterización preliminar microbiológica y bioquímica, incluyendo ribotipado (genes 16S/18S y genes maestros), análisis filogenético e identificación precisa.
Prospección de antagonismo y propiedades bioquímicas (por ejemplo, hormonas, sideróforos) y promoción de crecimiento.
Selección de candidatas y estudio de mecanismos de acción (actividad antifúngica, antibacteriana, nematicida, estimulación de defensas) y eficacia en pruebas de concepto.
Ensayos en invernadero frente a un rango amplio de patógenos, y una fase crítica: secuenciación de genoma, análisis bioinformático, evaluación preliminar de toxicidad/fitotoxicidad y herramientas moleculares (qPCR) para monitorización.
Finalmente, preindustrialización: medio de cultivo, proceso de fermentación, formulación, conservación, estabilidad… (la parte que decide si algo puede salir del laboratorio y funcionar con consistencia).
Este “mapa” importa porque el mercado está lleno de mensajes simplificados. Y en biológicos, simplificar demasiado suele salir caro: una cepa con potencial no es lo mismo que un producto estable, reproducible y con vida útil adecuada.
Proyectos y aprendizaje real: cuando el objetivo cambia (y aun así se avanza)
En la conferencia abordaremos dos líneas de trabajo desarrolladas durante un periodo largo (casi 10 años en diferentes etapas), con un objetivo común: obtener cepas altamente eficientes y completar información científica útil para su encaje como biofertilizante, bioestimulante o bioplaguicida, además de proteger la tecnología.
1) MICOSEB: no siempre encuentras lo que buscas… pero puedes encontrar algo mejor
El proyecto MICOSEB se planteó para aislar hongos micorrícicos del grupo de las Sebacinales (con especies concretas en mente). Sin embargo, pese a muestreos extensos y técnicas moleculares avanzadas, no fue posible aislarlos.
¿Fin del camino? No. Ese mismo trabajo permitió generar una colección notable de cepas de Trichoderma y Gliocladium, con expectativas como bioestimulantes, promotoras de crecimiento y biofungicidas.
2) STREP → BIOSTREP → STREPTOMAX: llevar Streptomyces a producto (de verdad)
En la línea STREP (y su evolución en BIOSTREP y STREPTOMAX) se obtuvo una colección de 300 aislados de Streptomyces.
De ahí se seleccionó una cepa especialmente relevante: Streptomyces melanosporofaciens AGL225, depositada en la Colección Española de Cultivos Tipo (CECT) y objeto de patente de uso.
Esta cepa se describe con un rango amplio de actividades (fungicida, bactericida, nematicida y estimuladora de defensas) y actividad frente a distintas enfermedades causadas por hongos y bacterias en cultivos hortícolas y frutales.
Pero, de nuevo, lo importante no es solo el “qué”, sino el “cómo”: la preindustrialización fue compleja por la dificultad de obtener, en una sola fermentación, células vegetativas, esporas y metabolitos activos. La colaboración con AINIA fue decisiva para establecer un procedimiento que cumpliera ese requisito y para desarrollar una formulación con vida útil adecuada.
El prototipo mostró eficacia en pruebas de concepto en invernadero para el control de diversas enfermedades.
Si te dedicas a I+D, regulación, fabricación o a recomendar soluciones en campo, aquí suele estar el “nudo”: la biología funciona, pero solo si la conviertes en tecnología reproducible.
Un ejemplo complementario: AGROLARIX® y la bioestimulación “sin hormonas de síntesis”
Además del bloque de microorganismos, la presentación incluye un apartado sobre AGROLARIX®, descrito como un bioestimulante regulador de desarrollo de origen vegetal basado en dihidroquercetina (DHQ) nanoencapsulada.
El contexto es claro: necesidad de medios de producción eficaces y seguros dentro del marco regulatorio europeo, impulsando bioestimulantes capaces de mejorar resultados fisiológicos sin recurrir a hormonas de síntesis.
La DHQ, con capacidad antioxidante, tenía limitaciones históricas por estabilidad y biodisponibilidad, que se abordan mediante una formulación nanoencapsulada con ciclodextrinas para mejorar estabilidad y solubilidad.
En cuanto a efectos fisiológicos descritos: mejora del estado hídrico, regulación de conductancia estomática/transpiración, movilización de carbohidratos y una acción antioxidante asociada al control de ROS y a rutas relacionadas con ácido abscísico, jasmónico y salicílico.
Y un dato que aporta perspectiva: se citan más de 50 ensayos de campo en España entre 2014 y 2025, con resultados agronómicos consistentes en varios cultivos (según cultivo y condiciones de aplicación).
Por qué lo contamos en Sevilla: rigor, trazabilidad y hechos
En Agrolac tenemos una política interna clara: no comunicar promesas; comunicar hechos, procesos y rigor.
Esto enlaza con quiénes somos hoy: Agrolac es la División Agrícola de Vicorquimia, S.A., con una trayectoria larga en el sector y un pivot estratégico hacia soluciones biológicas propias; además, Vicorquimia figura como PYME Innovadora (resolución 20/08/2024, validez 3 años) y dispone de certificaciones ISO vigentes (según documentación corporativa).
Cuando presentemos en Sevilla, la idea es que salgas con algo útil, aunque no uses nuestros productos: un marco mental y técnico para evaluar biológicos con criterio, y para entender qué hay detrás cuando una solución dice ser “microbiana” o “de nueva generación”.
Nos vemos el 5 de marzo de 2026 (y si no, lo hablamos por WhatsApp)
Si vas a estar en el Symposium de Sanidad Vegetal 2026 (Sevilla), apunta la fecha: 5 de marzo de 2026. Nos encantará saludarte antes o después de la conferencia, contrastar casos reales y escuchar tus retos de campaña.
Y si no puedes venir, también es buen momento para abrir conversación:
Para recomendarte una pauta, dinos 5 datos (y te respondemos con criterio técnico):
Zona/provincia (España)
Cultivo
Momento fenológico
Problema/objetivo (estrés, raíz, cuajado, engorde-calidad, recuperación, etc.)
Cómo aplicas (foliar / fertirrigación / ambos)